Inicio | Qué es? | Historia | Ayuda
 
 
El Himno Nacional de Cuba

Es un himno de combate, surgido en el fragor del combate, escuchado en el combate y llama a defender la Patria en el combate.
El Himno de Bayamo es el Símbolo de la Nación, cuya letra y melodía fueron compuestos por Perucho (Pedro) Figueredo y cantado en su forma original el 20 de octubre de 1868 al ser tomada la ciudad de Bayamo por las fuerzas independentistas.
Nació en agosto de 1867 y está indisolublemente relacionado con el proceso mismo de génesis de la primera contienda libertadora de Cuba. Se le llamó La Bayamesa, por nacer en Bayamo y en clara alusión a la ya conocida Marsellesa francesa.
El jueves 11 de junio de 1868, en la Iglesia Mayor de Bayamo, durante un solemne Te Deum y por las festividades del Corpus Christie, ante la concurrencia de altas personalidades del gobierno y el pueblo de Bayamo, se estrena la música.
El día 18 de octubre de 1868, se inició la toma de Bayamo y a las 11 de la noche del día 20, se firmó la capitulación. Entre el júbilo por la victoria y el tarareo incesante de la música por parte de la multitud, Figueredo sacó lápiz y papel de su bolsillo y, sobre la misma montura de su caballo, llevó a versos la melodía ya conocida y lo repartió entre los congregados. Surgía así, en labios del pueblo y dentro de los combates por la liberación, el Himno Nacional de Cuba.

   Los iniciadores de las guerras independentistas, fundaron la Logia Masónica Redención el 1ro. de agosto de 1867,  juramentándose para luchar hasta morir por hacer a Cuba independiente del yugo colonial español. El 13 de agosto acordaron   constituir un Comité Revolucionario y al finalizar la reunión, Francisco Maceo dijo a Figueredo: "Se puede decir que ya estamos  reunidos en Comité de Guerra.. ahora te toca a ti.. componer nuestra Marsellesa". Al día siguiente Figueredo dio a conocer La Bayamesa, a los integrantes del Comité.

 

Al combate corred bayameses,
que la Patria os contempla orgullosa.
No temáis una muerte gloriosa,
que morir por la Patria ¡es vivir!
En cadenas, vivir es vivir,
en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido,
¡a las armas valientes corred!

Nuestro Himno se concibió, con más estrofas, y está indisolublemente relacionado al proceso de génesis de la primera contienda libertadora cubana.
Faltaba aún orquestar la marcha, por ello el 8 de mayo de 1868, Perucho habló con el Maestro de música y director de la Banda Municipal, Manuel Muñoz Cedeño, quien dirigía una de las orquestas de la ciudad, y ocultando su verdadero propósito, le pidió que lo hiciera y guardara el secreto pues "era una sorpresa para sus amigos". Posteriormente, logró que el presbítero Diego José Batista aceptara su estreno.

El jueves 11 de junio de 1868 en la Iglesia Parroquial Mayor de Bayamo, durante un solemne Te Deum y por las festividades del Corpus Christi, ante la concurrencia de altas personalidades del gobierno y el pueblo de Bayamo, se estrena su música, que se repitió después, por las calles, en una procesión.
Por segunda vez, fue escuchado el Himno, el Día de Santa Cristina, cuando Figueredo y los jóvenes revolucionarios bayameses, en un golpe de audacia, fueron en busca del gobernador Udaeta y lo acompañaron desde su residencia a la Sociedad Filarmónica con los acordes de la marcha.
El día 18 de octubre de 1868, se inició la toma de Bayamo por parte del Ejército Libertador de la República de Cuba en Armas. A las 11 de la noche del día 20, las autoridades españolas firmaron la capitulación. Entre el júbilo por la victoria y el tarareo incesante de la música por parte de la multitud, Figueredo llevó a versos la melodía ya conocida por el pueblo y lo repartió entre los congregados, que lo cantaron jubilosos. Surgía así el Himno Nacional de Cuba, en la tercera vez en que se oyera.
El Himno siguió interpretándose durante todas nuestras luchas libertadoras y al terminar la contienda 1898, ya era conocido como "el Himno de los cubanos".
Con el tiempo, y al no contar con la partitura original, la melodía sufrió alteraciones. Incluso, recibió dos versiones de armonización e introducción, una de Antonio Rodríguez Ferrer y la otra de José Marín Varona. Finalmente se obtuvo el original, de puño y letra de Figueredo, lo que provocó varios análisis y discusiones, hasta que se acordó mantener la versión de Rodríguez Ferrer, aunque la misma seguía recibiendo diversas interpretaciones.
No fue hasta 1983, que el investigador y musicólogo Odilio Urfé presentó una ponencia a la Asamblea Nacional del Poder Popular con la versión definitiva de nuestro Himno Nacional, la que fue aprobada e inmediatamente se procedió a la edición en partitura y fonograma para conocimiento público.
La versión actual de La Bayamesa, refrendada por la Ley de los Símbolos Nacionales de 1983, es la que José Martí publicó el 25 de junio de 1892 en su periódico Patria (*), armonizada por Emilio Agramonte, y que fue revisada en 1898 por Antonio Rodríguez Ferrer.

 
 
Derechos Reservados - República de Cuba. Ministerio de Justicia - 2008